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El Economista de Cuba. Edición Online.
Consultado junio 10 de 2002 

ARTURO PERALES SALVADOR 

GLOBALIZACION Y CRISIS DEL NEOLIBERALISMO EN AMERICA LATINA

 

I. INTERNACIONALIZACIÓN DE LAS RELACIONES ECONÓMICAS, GLOBALIZACIÓN, E INTEGRACIÓN ECONÓMICA. 

En el mundo actual, donde el proceso de internacionalización de las relaciones económicas, políticas y sociales se hace cada vez más complejo, se manifiestan claramente dos fenómenos cuya comprensión es necesaria para definir las estrategias que en el ámbito de estas relaciones internacionales deben asumir las distintas naciones. 

En primer lugar, la creciente interdependencia entre los países ocasiona que los sucesos que se desarrollan en un país, por distante que pudiera parecer, de alguna manera inciden y afectan sobre el conjunto del sistema socioeconómico mundial, pudiendo ser fuente de profundos desequilibrios, fundamentalmente en el sistema financiero internacional, con una enorme repercusión para millones de personas que habitan el planeta. 

En segundo lugar, la interrelación de las economías, y el grado de desarrollo alcanzado por el conjunto del sistema económico mundial, hace cada vez más difícil que un solo país pueda desarrollarse a base del funcionamiento de sus propias condiciones internas, cerrado a los cambios trascendentales que ocurren en el entorno, ello implicaría intentar substraerse del resto del sistema capitalista mundial; lo cual en última instancia pudiera darse en condiciones de un aseguramiento del abasto de materias primas, existencia de un cierto nivel de desarrollo tecno-industrial y un amplio mercado interno, dichas condiciones se intentaron desarrollar en Latinoamérica a partir del modelo de industrialización y sustitución de importaciones, que llegó a sus límites de aplicación a mediados de la década de los ochenta 

Es en este contexto que deben apreciarse los intentos de enfrentar de la mejor manera los problemas planteados, que tienen relación directa con los procesos de integración que en los últimos años han tenido un verdadero auge. 

El proceso de integración en Latinoamérica presenta una serie de problemas que se derivan en lo fundamental del hecho de que la mayor parte de los países de la región presentan serias debilidades, así como la constante de que están permeadas por la existencia de la aún poderosa economía estadounidense que trata de imponer al proceso de integración las condiciones que le son más favorables. 

De los procesos integracionistas que se han desarrollado en Latinoamérica, el de mayor relevancia es el signado por Estados Unidos, Canadá y México (TLCAN), cuyo impacto sobre el resto del hemisferio debe tomarse en consideración, sobre todo a la vista de los resultados observados en México, donde la firma del tratado por la vía rápida aceleró la crisis que se desencadenó en este país en diciembre de 1994.

El resto de los países latinoamericanos tienen que valorar profundamente las posibles consecuencias de los procesos de integración y buscar otras alternativas complementarias que tiendan a eliminar sus propias debilidades. 

En el presente trabajo se destacan tres planos de análisis, en torno al proceso de inserción de los países Latinoamericanos en la economía mundial. 

En primer lugar se define el plano de la necesidad, que expresa como los procesos de globalización e integración tienen un carácter objetivo que define un tipo de tendencia de desarrollo capitalista al margen de que estemos o no de acuerdo con dicho proceso y que mas temprano o tarde tendrá que derivar en una transformación profunda del propio sistema económico. 

En segundo lugar se define el plano de la realidad, en donde se expresan las condiciones en que se encuentra la economía mundial y latinoamericana en la actualidad, resultado de su propio desenvolvimiento histórico y de la aplicación de esquemas y modelos que explican de alguna manera el estado actual de cosas. 

Y en un tercer plano se ubica el terreno de la posibilidad, o lo que algunos teóricos han denominado la teoría de los escenarios, donde se plantean las posibilidades de desarrollo de América Latina, bajo ciertos supuestos o consideraciones. Estos planos de análiisis se entrelazan en la presente exposición, tratando de integrar una visión perspectiva en torno al desarrollo latinoamericano. 

Antes de pasar al análisis de la problemática particular en la cual se inserta la economía de Latinoamérica en la actualidad y sus implicaciones para la población, es conveniente hacer una breve reflexión sobre lo común, lo diferente y las intervinculaciones de los fenómenos que se expresan con los conceptos de globalización, internacionalización del capital e integración económica. 

El contenido de los conceptos globalización y proceso de globalización regularmente son interpretados en acepciones diferentes. Se entiende comúnmente como globalización la internacionalización de los procesos y la revolución en las tecnologías y las comunicaciones. A partir del hecho innegable que en la actualidad las economías nacionales están cada vez más estrechamente ligadas a la economía mundial, se destaca de este proceso el factor de desarrollo de las fuerzas productivas, el uso de los paquetes tecnológicos en distintos países y de los adelantos de la ciencia aplicados a distintas ramas industriales tales como: la informática, robótica, biotecnología, etc. 

En esta interpretación, frecuentemente se hace abstracción de las relaciones sociales de producción en que se desenvuelven los procesos de globalización y se expresa, por tanto, una visión unilateral del fenómeno. Con estos paradigmas se pretende sustituir los conceptos de internacionalización del capital y proceso de internacionalización del capital, con el consecuente enmascaramiento de las relaciones de explotación que es portador el capital y del obstáculo que constituye el capital monopolista precisamente para lograr la globalización en aspectos tan importantes como son los logros del desarrollo de la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas en beneficio de la humanidad. 

En nuestra interpretación, el concepto globalización tiene como base objetiva el real y enorme grado de desarrollo de las fuerzas productivas contemporáneas, que se expresa en la Revolución Científico-Técnica y en el nivel de la socialización de la producción que reclaman resolver las contradicciones entre la necesaria especialización y a la vez necesaria integración vertical y horizontal de los diferentes procesos productivos a nivel nacional e internacional. Este desarrollo de la base material de la sociedad requiere una readecuación de las relaciones de producción que no limite su desenvolvimiento. Esta interpretación de los procesos de globalización está relacionada con la necesidad de preservar la naturaleza, que ha servido de base al desarrollo de esas fuerzas productivas, incluyendo al hombre como la principal fuerza productiva de la sociedad. 

Los conceptos internacionalización del capital y proceso de internacionalización del capital expresan la necesidad, posibilidad y realidad de extender la explotación capitalista, por parte de las principales potencias, más allá de sus fronteras nacionales, de lograr la explotación económica de unos países por otros. 

Es muy conocido el resultado contradictorio del proceso de internacionalización del capital, para una parte del mundo es desarrollo y para la otra subdesarrollo, aunque parezca paradójico, el capital transnacional en los países receptores contribuye a desarrollar sus fuerzas productivas y las relaciones de producción capitalistas y, a la vez, por su naturaleza explotadora relativamente retarda y atrofia el desarrollo de esas fuerzas productivas, creando una estructura técnico- productiva acorde a las necesidades de la transnacionalización del capital. 

Respecto a las relaciones de producción, desarrolla una clase capitalista muy contradictoria, una oligarquía financiera, cuyos intereses económicos están fuertemente vinculados a los del capital transnacional lo que, indudablemente, limita su carácter progresista y nacionalista. 

La imperiosa necesidad objetiva del proceso de globalización puede servir de base para desarrollar más aún la internacionalización del capital, pero también los intereses de ese mismo capital monopolista constituyen un obstáculo para los procesos de globalización en beneficio de los intereses de toda la sociedad. 

La globalización derivada del proceso de aceleración de las relaciones económicas internacionales, el desarrollo científico técnico y la supresión del sistema socialista mundial, ha generado nuevos escenarios para el desarrollo nacional, por otro lado la creciente competencia en el marco internacional ha propiciado la formación de grandes bloques económicos internacionales. La lucha por los mercados y la competitividad de mercancías para obtener la máxima ganancia, son los elementos fundamentales que han ocupado la atención internacional en los países de mayor desarrollo. 

Long menciona que la globalización aparentemente fomenta la uniformidad, pero realmente genera una gran diversidad en aspectos distintos de la relación social, estos cambios se presentan entrelazados: cambios en la producción, el trabajo y en la vida económica; cambios en el papel que asume el Estado, los dominios de poder variables y la aparición de nuevos movimientos sociales e identidades sociopolíticas; cambios en el conocimiento, la ciencia y la tecnología, surgimiento de nuevos movimientos sociales y organizaciones que actúan en torno a problemas muy específicos como los conservacionistas, la lucha por la salud, los productos orgánicos, etc.

 En lo que se refiere a los procesos de integración económica están interrelacionados con los fenómenos que expresan los conceptos anteriormente analizados. La integración económica es la intervinculación de las economías de varios países, mediante un proceso voluntario y contractual, para la eliminación de los obstáculos a sus flujos comerciales recíprocos, movilidad de la fuerza de trabajo y el capital, pudiendo llegar incluso a la coordinación de sus políticas económicas y de la unidad monetaria. 

El proceso de integración tiene un carácter objetivo y es resultado del desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad en concordancia con el desarrollo de la división internacional del trabajo, obedeció también en un momento dado a factores de carácter político-ideológico como la emulación y competencia entre países con distinto régimen social y en pugna por mostrar las ventajas de cada sistema. 

El proceso de integración es, al mismo tiempo, un proceso de internacionalización económica. En la época contemporánea las tendencias más importantes en el contexto de la economía mundial van orientadas a la conformación de bloques económicos integrados a distintos niveles, que les permitan a los países mayor competitividad y un aprovechamiento de los recursos que disponen aquellos que están integrados, e incluso los no integrados por mecanismos de subordinación económica que favorecen a los países con mayor desarrollo económico. 

La integración reporta ventajas a sus miembros como pueden ser un aumento en los gastos comunes orientados a la ciencia, el establecimiento de complejos industriales que de hacerlos cada país sería más complicado y encarecería los procesos tecnológicos, la movilización de recursos materiales, humanos y financieros en proporciones gigantescas, el entrelazamiento de los mercados nacionales, la liberalización del intercambio económico mutuo, un empuje acelerado de las fuerzas productivas que tiene su impacto en el desarrollo de la producción masiva al darse mejores condiciones por la mayor especialización y división del trabajo con la correspondiente disminución de los costos y economización de tiempo. Todo lo cual contribuye a un crecimiento del comercio, ampliación del mercado, estimulando la producción y una mayor afluencia de capital.

Al mismo tiempo, existen serios obstáculos a la integración como son la existencia de barreras económicas nacionales, el proteccionismo, sobre todo en ramas de la producción que no son competitivas, las diferencias nacionales de estructuras de poder, los mecanismos y políticas de regulación económica, las diferencias de idioma, costumbres, cultura, etc. cada país se ve obligado a renunciar a algunas medidas que le son favorables, que en última instancia implican pérdida de soberanía, como la supresión de determinadas políticas económicas, las ramas que no son competitivas dentro de la asociación de países se ven obligadas a desaparecer. 

La integración por tanto, no implica que todo sean ventajas ni que desaparezcan las contradicciones existentes entre los países, es decir que no es un proceso lineal. El contenido del concepto integración económica multinacional evoluciona desde las formas inferiores más simples hasta las formas superiores más complejas que pueden adoptar los acuerdos interestatales. 

La integración si bien es un fenómeno objetivo, tiene también su componente subjetivo, ya que son los propios países a través de sus gobernantes, quienes imponen los ritmos de avance del proceso, los términos en que debe de darse este así como ciertas limitantes en los convenios.  

II. CAMBIOS EN LA ECONOMÍA MUNDIAL EN LA POSGUERRA Y NUEVOS ESQUEMAS ANTE LA COMPETITIVIDAD INTERNACIONAL 

La Segunda Guerra Mundial tuvo como consecuencias cambios profundos en la vida económica, política y social mundial, entre los que cabe mencionar la casi eliminación del sistema colonial, la destrucción del poderío económico-militar de las principales potencias como Alemania, Japón, Inglaterra, y Francia, que quedaron prácticamente devastadas, la transformación de los Estados Unidos de Norteamérica en el país con el mayor poderío económico y militar a nivel mundial y el surgimiento de un conjunto de países que pasaron a constituir el Bloque Socialista.  

Una vez superadas las consecuencias inmediatas de la guerra, se generó un ritmo acelerado de desarrollo económico que se manifestó en un repunte de las economías que habían sido afectadas; así por ejemplo, Alemania, Japón, Francia, Italia e Inglaterra no solo reanudaron su papel como exportadores de capital, sino que ampliaron considerablemente su papel en los mercados de capital.

A partir de la postguerra se conforman tres centros capitalistas de poder económico internacional: los países de Europa Occidental, el Japón y los países de la Cuenca del Pacífico, y Norteamérica. Cabe destacar que si bien algunos de ellos, como Japón y los países europeos, fueron afectados por la guerra, aprovecharon el flujo de capitales proveniente de los Estados Unidos y la fuerza de trabajo calificada que ya poseían, así como el hecho de no haber orientado su economía a la industria bélica, lo que les permitió una vertiginosa recuperación económica. Puede observarse que en pocos años pasaron de países dependientes de la producción de Estados Unidos a ser nuevamente exportadores de mercancías como se muestra a continuación:     

            Producción realizada en mercados exteriores (%) 

PAIS/AÑO

 

1960

 

1970

 

Estados Unidos de Norteamérica

Comunidad Económica Europea

Japón

11.6

3.3

2.5

21.0

57.8

31.5

                  Fuente: Main Economic Indicators, July 1977.MonthlyBulletin of STATISTICS, September 1977. 

En la postguerra se desarrolló considerablemente el proceso de integración, tanto de los países capitalistas como socialistas. En principio, dos tipos de agrupaciones tuvieron relevancia: la conformada por los países socialistas a través del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) en el año de 1949 y la más importante agrupación de países integrada hasta hoy que es la Unión Europea (CEE) fundada en el año 1957.

Con el fin de la guerra fría se suscitaron modificaciones trascendentales en el orden económico mundial de los cuales podemos mencionar como los más importantes los siguientes:  

Quizá podamos decir sin temor a equivocación que el proceso de desintegración del sistema socialista a fines de la década de los ochenta sea el fenómeno más importante ocurrido en el mundo contemporáneo, las consecuencias de ese proceso aun están por definirse completamente, lo cierto es que ello ha impactado el conjunto de los fenómenos socioeconómicos a nivel mundial; para el caso específico de América Latina, ello explica en gran medida la justificación de la aplicación a ultranza del modelo neoliberal con las consecuencias que en su momento habremos de explicar. 

En la órbita socialista antes de 1989 se ubicaba un cuarto de la población mundial y un tercio de la superficie terráquea, su influencia se hacía sentir en una gran cantidad de países en vías de desarrollo tanto en Asia, Africa como América Latina y representaba un contrapeso de consideración respecto a los países desarrollados en sus afanes expansionistas. 

No obstante su influencia político-ideológica a nivel mundial; el socialismo se transformó paulatinamente en un "gigante con pies de barro", es decir que hoy es comúnmente aceptado que la sociedad socialista tenía una serie de problemas de carácter interno que fueron minando su estructura. 

Comúnmente se nos presentaba al socialismo como una sociedad exenta de contradicciones fundamentales, una sociedad armónica donde se le daba prioridad al desarrollo del hombre, en donde el consumismo propio de las sociedades capitalistas estaba desterrado, y donde prevalecía la democracia más avanzada. La realidad demostró que mucho de ello no era más que un mito, no obstante que el mundo deberá reconocer en su momento, despojado de todo prejuicio que sí hubo aportes substanciales en todos los órdenes por este sistema. Desde nuestro punto de vista la causa fundamental que llevó al desmembramiento del sistema socialista, no fue la falta de democracia, como algunos teóricos pretenden demostrar, sino algo más prosaico, es decir lo relacionado con los satisfactores materiales de la sociedad. 

A partir de la década de los sesenta el sistema socialista en su conjunto entró en una fase de estancamiento de la producción en comparación con los niveles de los países capitalistas y específicamente disminución de la productividad sobre todo en aquellas ramas productoras de bienes de consumo, los productos generados en los países socialistas, si bien tenían un carácter duradero, carecían de la calidad respecto a los producidos en los países capitalistas, así como de su variedad y presentación, por ejemplo cuando en el capitalismo ya prácticamente estaba en desuso el televisor en blanco y negro, en los países socialistas aun se seguían produciendo, es decir que los países socialistas perdieron en la carrera de la incorporación de los adelantos científico-técnicos a la producción y se quedaron en la fase del incremento de la producción de medios de producción, dejando de lado los satisfactores de los bienes de consumo que en los países capitalistas se producían masivamente, de allí por ejemplo no resulta casual que en las primeras manifestaciones antes de la caída del muro de Berlín la población no pidiese más democracia sino la posibilidad de comprar plátanos todo el año o un Walkman; es decir que en síntesis la gente no quería la desaparición del socialismo, sino un socialismo con las ventajas del capitalismo, pero exento de sus contradicciones, así la población "vendió su alma la diablo", optó por la vía capitalista con todas las ventajas y desventajas que esto le pudiera reportar. 

Otro fenómeno de no menor importancia que se consolida a fines de la década de los ochenta son los denominados procesos de integración económica, de los cuales el mas avanzado sin duda alguna es el de la Unión Europea, que se inició a partir del año de 1952 con la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, sus objetivos han sido el de tener un contrapeso a los afanes de penetración de capitales externos fundamentalmente estadounidenses y japoneses. Creada en un principio por seis estados devastados por la guerra la Comunidad se fue convirtiendo paulatinamente en un importante interlocutor mundial que representa 345 millones de habitantes, en donde los bienes, servicios personas y capitales se mueven libremente como si se tratara de una única nación, es previsible la integración en un futuro no lejano de una buena parte de los países de Europa oriental y de algunas repúblicas de la Ex Unión Soviética, así como de los países del mediterráneo. 

Actualmente la UE realiza el 38% de los intercambios comerciales mundiales, frente al 11% de los Estados Unidos y el 9% de Japón, lo que da una idea de la importancia de su intervención en el comercio mundial. Algunos otros indicadores nos muestran la situación actual de la Unión Europea respecto del resto del mundo, así en los últimos tres años la comunidad en su conjunto ha tenido un crecimiento sostenido de su PIB por encima del 2% anual, el crecimiento de sus importaciones ha sido en el mismo lapso superior al 3% anual, el nivel de la inflación ha estado por debajo de los cuatro puntos, una balanza de cuenta corriente equilibrada y quizá el indicador que refleja su mayor problema sea el de la tasa de desempleo, puesto que aun cuando anualmente crece el empleo en un 1%, la tasa de desempleo se ha incrementado hasta niveles superiores al 10% en 1995. 

El proceso de integración de la Unión Europea enfrenta el reto de ser competitivo en relación con EL Japón, la asociación de países de la Cuenca del Pacífico y los integrados en el TLCAN. La lucha por el control del mercado mundial en una época donde lo que predomina es el denominado proceso de globalización se hace cada vez mas intensa, no obstante en este proceso la Unión Europea tiene una serie de ventajas que orillaron a sus competidores a tomar medidas que a su vez pudieran hacerle un mayor contrapeso al desarrollo de la Unión Europea, es en este contexto que debe entenderse el proceso de conformación del TLCAN. 

En este acelerado proceso de cambio y ajuste de centros hegemónicos económicos y políticos del mundo, destaca también la participación del Japón. La economía japonesa se ha caracterizado como la más dinámica de las últimas décadas, Japón se destacó en la economía mundial al alcanzar índices de crecimiento de dos dígitos durante los sesenta y la formación de una industria de calidad internacional durante los setenta, a pesar de su enorme dependencia en energéticos respecto de terceros países, el Japón logró un ajuste admirable respecto de las dos conmociones petroleras en la década de los setenta, eludiendo también las recesiones mundiales del 82 y el 86, se ajustó a la casi duplicación del yen con respecto al dólar pasando con celeridad del crecimiento dirigido a las exportaciones de principios de la década de los ochenta a una expansión interna cuyos resultados son un rápido crecimiento a pesar de la declinación de su balanza comercial en términos reales Japón se fue convirtiendo en el mayor acreedor del mundo, en 1988 se tenía una proyección de valores netos en el exterior de más de 300,000 millones de dólares, mayor en términos reales de la que nunca tuvo Estados Unidos, su ingreso per cápita es mayor que el de este último país, sus instituciones financieras, sus empresas manufactureras y su tecnología son líderes mundiales en muchos sectores, con permanentes ritmos de crecimiento de su PIB, con la tasa de desempleo más baja del conjunto de países desarrollados, con un alto nivel de productividad del trabajo y con un superávit permanente tanto de su balanza comercial como la de capitales. Japón es sin duda el mayor contrapeso a la Unión Europea y los Estados Unidos, aun cuando después de 1991 empezó a declinar su economía hasta tener crecimiento negativo en el año de 1993, a pesar de sus puntos fuertes su economía posee algunas debilidades, es decir que sigue dependiendo casi por completo de las importaciones de energéticos, otras materias primas y la mayor parte de sus alimentos, su tamaño en extensión geográfica y la lejanía de sus principales socios comerciales también constituyen desventajas relativas. finalmente la carencia de poder militar también debilita su influencia mundial. 

Estados Unidos se encuentra en la disyuntiva de fomentar una economía mas competitiva a nivel tanto interno como internacional o perder su papel hegemónico en las relaciones económicas a nivel mundial, el enorme poder que emana de la atracción de su mercado y de la función del dólar puede utilizarlo quizá con más fortuna como medio de fortalecimiento de su economía más que como amenaza en un ambiente distinto hacia el resto del mundo y no en una situación de vacío institucional y en un ambiente hostil generado por sus acciones unilaterales, poniendo en orden la casa a través de controlar su enorme déficit presupuestario, evitando medidas proteccionistas que cierren sus mercados y disminuyendo las onerosas condiciones de su sistema financiero. 

La pérdida de competitividad con respecto de otras zonas económicas en el mundo ha obligado a los estadounidenses a definir nuevas estrategias, así es como se plantea la denominada Iniciativa de las Américas, hacer de América un gigantesco mercado común, para lo cual los primeros pasos son la conformación del TLCAN y la integración paulatina del resto de los países del hemisferio, pero América Latina no es Europa, los desniveles en el desarrollo de los países latinoamericanos son mayores, lo mismo que su inestabilidad y fragilidad económica-comercial, así si bien los 4 grandes de América Latina: México, Brasil; Chile y Venezuela, pudieran permitir una ampliación considerable del mercado interno, el resto de los países del área ni resulta competitivo ni tiene capacidad potencial para transformarse en una economía que pueda ser exitosa ante otros bloques comerciales, para Estados Unidos no obstante, la estrategia a implementar es vital para su economía, requiere necesariamente de mantener e incrementar sus niveles de productividad, mantener su tradicional mercado Latinoamericano y su proveedor de materias primas en tanto que por otro lado disminuir su déficit fiscal y tener una posición mas competitiva con el resto de los países desarrollados en el mundo. 

Quizá pueda mencionarse que el problema más drástico que tiene en la Actualidad Estados Unidos, sea el problema financiero resultado de la internacionalización de los mercados financieros, se calcula que un promedio de 420,000 millones de dólares cruzaban diariamente los mercados cambiarios en 1997, de los cuales más del 90% no tenían relación con el comercio ni con la inversión. 

Este crecimiento generalizado de la interdependencia mercantil hace cada vez más difícil para cualquier país evitar impactos externos sustanciales en su economía. en particular los flujos masivos de capital pueden alejar los tipos de cambio de los niveles que reflejarían con exactitud las relaciones competitivas entre los países si las políticas o el funcionamiento de la economía nacional divergen a corto plazo. los países más pequeños y abiertos (como holanda y suiza) abandonaron ya hace mucho tiempo la ilusión de la autonomía de las políticas internas. pero incluso las economías mas grandes que presentan mayor apariencia de autosuficiencia, incluyendo a Estados Unidos, se ven ahora afectadas de manera significativa por la economía internacional. 

Es cierto que la mayoría de los países intentan resistirse a las presiones externas, así el aumento de la interdependencia económica amplía los esfuerzos por substraerse las redes de la economía mundial, los países pueden tener incluso éxitos durante un tiempo, así por ejemplo Estados Unidos exportó parte de su presión inflacionaria en 82, 83 por medio de la aguda alza del dolar, también se benefició en la misma época del incremento en las tasas de interés que aceleraron la crisis de la deuda del resto del mundo, la aguda caída de los préstamos extranjeros para las naciones fuertemente endeudadas ocurrida después de 1982, les exigió a estos países incrementar sus excedentes comerciales en conjunto por un monto de casi 50,000 millones de dólares para seguir pagando los servicios de sus obligaciones externas, esto hizo que la presión sobre la economía de los Estados Unidos se disminuyera y que se quedaran en el país los capitales que antes se exportaban. 

De cualquier forma Estados Unidos se convirtieron en el país mas endeudado del mundo, si en 1983 era el mayor acreedor en solo tres años se convirtió en el mayor deudor, ya para 1988 su deuda neta era de 500,000 millones de dólares, este es otro de los retos que tenía que enfrentar Estados Unidos y que lo obligaban a modificar su esquema de inserción en la economía mundial, es decir fuerte competencia con los otros bloques económicos, debilidad interna a causa de la deuda, su enorme déficit fiscal y el riesgo de perder su influencia en su denominado "patio trasero". 

La situación en América Latina era sumamente difícil en la década de los ochenta, la crisis de la deuda había tenido un impacto durísimo para la mayoría de sus economías, y se daba por agotado el modelo de substitución de las importaciones, así no fue difícil para los Estados Unidos imponer las nuevas condiciones, es decir con la presión del endeudamiento se impusieron las políticas de ajuste, adelgazamiento del estado y liberalización de los mercados en la óptica neoliberal instrumentada a través de los organismos financieros internacionales. 

Finalmente, un fenómeno que no puede dejar de mencionarse en la modificación del escenario económico mundial es la revolución científico técnica que ha generado profundas modificaciones en la base tecnológica del sistema. Las últimas décadas han sido testigos de verdaderas revoluciones en campos tales como la microelectrónica,, la biotecnología, los medios de transporte, la computación, las telecomunicaciones, etc., este cambio tecnológico incide directamente en el incremento de la competencia y desarrolla el proceso de ampliación de las relaciones económicas internacionales (globalización), se aceleran los procesos productivos, se disminuye el ciclo de vida de lo productos, se minimizan los problemas derivados de las grandes distancias por el traslado de mercancías, se modifican las formas de gestión y dirección empresarial y con ello los gastos en investigación y desarrollo, es decir la sobrevivencia del capital se asocia al acceso en el uso de nuevas tecnologías. 

Quizá el impacto mayor del proceso de desarrollo tecnocientífico lo encontremos a nivel de las finanzas ya que la computarización y el desarrollo de la informática ha tenido un enorme impacto en el desarrollo de las bolsas de valores y el capital ficticio. Sin duda alguna no puede analizarse la situación económica de un país sin referirse a este fenómeno. 

III. GLOBALIZACIÓN Y NEOLIBERALISMO 

La crisis de 1982, que afectó profundamente la economía Latinoamericana, significó entre otras cosas el cambio del modelo económico, dejando la orientación del desarrollo hacia adentro, hacia un proceso de creciente apertura comercial, sustentado en un aparente nuevo paradigma: el neoliberalismo, en el presente apartado se definirá su contenido así como los principales elementos de su aplicación a partir de mediados de la década de los ochenta.  

Los profundos cambios que se han dado en la economía mundial (vid supra), son fenómenos que han incidido en el desarrollo de Latinoamérica. Estos cambios en el contexto internacional repercuten directamente en la economía, por lo que se hace necesario, realizar una serie de adecuaciones y transformaciones que permitan enfrentar la creciente competitividad y posibiliten una mayor ampliación y diversificación de los mercados que al mismo tiempo disminuyan los efectos sociales que han sido devastadores para la población en lo referente a la disminución en el nivel de ingresos, el empleo, y aumento en la pobreza y la marginación. 

De una economía cerrada y regulada donde el Estado tenía un papel fundamental, a una economía abierta en donde la asignación de los recursos es una función de los mercados y no de las decisiones del gobierno, es el esquema general bajo el cual América Latina se encuentra actualmente en franco proceso de implementación de un modelo neoliberal, que al propio tiempo ha mostrado su agotamiento para resolver los graves problemas económicos y sociales que se viven actualmente dentro de los marcos del capitalismo.

En el proceso de desarrollo de los países latinoamericanos, se han visto rompimientos, guerras y contradicciones derivadas de las continuas pugnas por el poder, y de la intromisión de intereses externos, las mas de las veces de los estadounidenses, no obstante ello, existen condiciones objetivas que derivan del propio proceso histórico que definen posibilidades reales de una integración que les permita a estos países enfrentar de mejor manera los retos que impone el actual proceso de globalización de cara a un futuro inmediato. De lo anterior se desprende que se tratará de definir cuales son esos criterios que son comunes y de los resultados de los intentos de integración que se han gestado en América latina a partir de estos elementos. 

Se destaca como fundamental el hecho de que la esencia de la reestructuración global es precisamente la diferenciación; al percibir la globalización como la subordinación de espacios históricamente desiguales a las fuerzas competitivas globales, en un contexto en que los sistemas regulatorios nacionales han sido erosionados, generando aún mayores rupturas económicas y sociales, el proceso tenderá a manifestarse precisamente en una gran variedad de respuestas. 

La Cuenca del Pacífico y la Unión Europea como dos grandes bloques de unificación y penetración económica mundial, han afectado la hegemonía y la influencia comercial de los Estados Unidos de Norteamérica sobre el resto del mundo, y específicamente se pone en riesgo su influencia en los países de América Latina, de allí el interés por llevar adelante su proyecto de una integración americana conocida como Iniciativa de las Américas. 

Además de las características mundiales de la economía, las presiones del fondo monetario internacional hacia las economías de países subdesarrollados con elevada deuda externa, han sido los factores externos principales que han obligado a los países a adoptar el modelo de economía abierta, y por el otro lado a la búsqueda de condiciones más favorables para el fomento de las actividades de exportación. Es en este contexto que se ubica el proceso de integración iniciado con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte signado entre los Estados Unidos, Canadá y México (TLCAN), así como los otros procesos de integración que se están desarrollando en América Latina. 

Magda Fritcher señala que el tema de la agricultura en el interior de las discusiones de la Ronda Uruguay del GATT fue el más polémico y que dividió a la comunidad económica europea. El tema controvertido era la sobreprotección que daban los países más desarrollados a su sector agrícola como estrategia de seguridad alimentaria, lo cual contravenía las normas y principios del GATT, pero dicha estrategia encontró sus propios límites con la sobreproducción y la baja de los precios internacionales. La incorporación tardía de la agricultura a la integración y globalización, trae consigo cuestiones no resueltas tales como si es posible que la agricultura se rija por el mercado, si es factible la especialización, si una zonas producirán los bienes necesarios mientras otras permanezcan ociosas, y que pasará si algunos países delegan en otros la producción de sus propios alimentos. Todo ello, indica un escenario difícil frente a la meta liberalizadora, ya que ésta entraña cambios estructurales abruptos que alteran profundamente los equilibrios sociales de países y regiones. 

Por otro lado, el mantenimiento de las actuales políticas es ya inviable dado que exige de los países una transferencia de recursos formidable, genera excedentes y distorsiona el mercado. Y las medidas y estrategias adoptadas han sido distintas entre países industrializados y los subdesarrollados, específicamente tratamos los latinoamericanos. En los primeros se ha procurado la seguridad alimentaria, la protección y el subsidio a través de diversos mecanismos, mientras que para los países latinoamericanos, la prioridad alimentaria se ha venido perdiendo debido a circunstancias de carácter interno y externo.  

La banca internacional exigió de los países, como condición para reanudar el financiamiento, la progresiva implantación de economías libres de intervención estatal, la derogación de subsidios, la privatización de los mercados, etc., una serie de políticas que en su conjunto definieron el denominado modelo neoliberal, que la tecnocracia justifica en términos de la modernidad y la vía por la cual América Latina podría integrarse acorde a las exigencias del mercado mundial. 

Es cierto que se generaron condiciones internas para adoptar este nuevo esquema de desarrollo económico en América Latina, dentro de las que destacan el agotamiento del modelo económico por sustitución de importaciones, bajos niveles de productividad y competitividad, una planta industrial obsoleta en algunos rubros pero con potencialidades de incrementar su mercado externo por otro, condiciones sociopolíticas no maduras que permitieron bloquear las iniciativas de gobiernos con del modelo adoptado, fundamentalmente. 

La implantación del modelo neoliberal, debe entenderse entonces en el contexto de la transformación de las relaciones económicas internacionales, que a su vez dictan cambios y transformaciones en la política interna y en la estructura económica de los países. 

La ideología del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y las Empresas Transnacionales, encubre un proyecto político específico y éste busca un determinado reordenamiento económico estructural adecuado y coherente con tal proyecto y los intereses sociales que lo sustentan, dicha ideología se asienta en los principios walrasianos de que: la economía capitalista tiende espontáneamente a una situación de equilibrio estable; tal equilibrio se corresponde con una plena utilización de los recursos productivos; y la asignación de los recursos es óptima y, por lo tanto, da lugar a la maximización del dividendo social. Estos principios se traducen en la propuesta de liberación económica. Es decir, la asignación económica de los recursos, según tal ideología, debe ser la resultante de la operación espontánea de las fuerzas del mercado. Pero esto en el fondo tiene un fuerte intervencionismo y protección, de tal forma que la espontaneidad del mercado es aparente. 

La regulación del mercado puede darse bajo los principios de la intervención estatal y la planificación corporativa u oligopólica. La ideología neoliberal cuestiona estos dos principios de regulación como distorsionadores y propiciadores de ineficiencia económica, aunque es mucho más fuerte y explícita con relación al intervencionismo estatal; como la operación espontánea del mercado estimula la diferenciación económica, el afán de liberalización no puede sino contribuir al proceso de oligopolización. La preferencia por el intervencionismo oligopólico respecto al estatal es también reveladora del partidismo militante y de los escasos afanes democráticos del monetarismo. 

Las prescripciones neoliberales más gruesas están formuladas en el campo del discurso económico y se orientan a restituir el papel rector del mercado sobre la sociedad, mediante la reducción del gasto público; las políticas monetarias restrictivas, en particular el crédito; las reducciones salariales; el desmantelamiento del llamado Estado benefactor; y la privatización de empresas y ámbitos estatales. Estas medidas corresponden a la desregulación estatal y la apertura a fondo de los mercados. 

Valenzuela esboza cinco hipótesis básicas en torno al modelo neoliberal y la injerencia de los organismos financieros internacionales: a) las políticas auspiciadas por el FMI, tienen también alcances estructurales y de largo plazo; b) el diseño estratégico implícito recubre un proyecto de reordenamiento social más amplio; es decir, estamos en presencia de un proyecto político y del correspondiente juego de intereses sociales que lo impulsan; c) en tal proyecto, más allá de las declaraciones líricas a favor de la libre competencia, se privilegia la centralidad de la regulación oligopólica; d) el intento de impulsar y consolidar tal proyecto, por lo menos en América Latina, ha provocado usualmente el desahucio de las normas del juego político democrático y del consenso relativo que le es inherente. Es decir, ha propiciado la emergencia de regímenes autoritarios; e) el proyecto o "paquete neoliberal" impulsado por el FMI, está fuertemente asociado al plano de recuperación hegemónica y de reestructuración global impulsado por los sectores dominantes de estados Unidos. 

El neoliberalismo tiene sus orígenes en las concepciones del liberalismo generado desde la época del desarrollo manufacturero en Inglaterra hasta los años de la crisis de 1929-1933, es decir, desde que Adam Smith expone sistemáticamente las ideas liberales a mediados del siglo XVIII, hasta que Keynes arremete abiertamente contra ellas 

Los Estados capitalistas basaron su política económica en las teorías liberales dejando a las leyes del mercado la regulación del sistema económico. El liberalismo constituye diferentes conceptos formulados por distintas corrientes teóricas las cuales se pueden resumir en la justificación, para Adam Smith, de que no es necesaria la intervención estatal en la economía; la concepción de que el sistema capitalista puede alcanzar en forma espontánea el equilibrio (ley de Say); y el fundamento que expresa que las relaciones económicas entre diferentes países debe regirse en el principio de las denominadas ventajas comparativas según David Ricardo. 

La consolidación del Capitalismo Monopolista de Estado significó el inicio de la debacle de las ideas liberales, la crisis de 1929-1933 marcó su hundimiento. El reflejo teórico de estos acontecimientos se manifestó con el surgimiento del keynesianismo, que partía de reconocer la necesidad de la participación estatal en la economía, lograr el pleno empleo, conseguir el efecto multiplicador en la economía sobre la base de incidir en la propensión marginal tanto al consumo como a la inversión y controlar la tasa de interés para mantener equilibrados los factores macroeconómicos. Estas nuevas ideas configuraron el sustento de la política económica aplicada en la mayor parte de los países capitalistas, con variantes como en el caso de los países latinoamericanos que optaron por las concepciones de la CEPAL, es decir, el modelo de las economías mixtas tendientes a lograr la industrialización por medio de la substitución de importaciones que prácticamente se aplicó en el periodo de la posguerra hasta la crisis de 1982. 

El neoliberalismo se deriva de un conjunto de teorías que surgen en la fase actual del desarrollo de la denominada economía de mercado, utiliza los postulados fundamentales del liberalismo económico para explicar los problemas de la economía capitalista argumentando posibles soluciones, destaca y exalta el papel de la propiedad privada y del empresario en la vida económica de la sociedad, le adjudica una enorme importancia a los precios como mecanismo de regulación del mercado, y es precisamente el mercado la instancia para la distribución y asignación de los recursos. 

Para los teóricos del neoliberalismo, el Estado es el principal causante de las irregularidades que se presentan en la economía, aunque al mismo tiempo reconocen su necesidad en la determinación de algunas políticas y mecanismos de control. Establecen una severa crítica al Estado benefactor, aludiendo a que es culpable del fracaso de los proyectos económicos, por tal razón, es necesario reducir su papel y dejar que la denominada iniciativa privada retome la actividad económica en los sectores que el poder político no supo o no pudo administrar. 

A partir de la década de los setenta del presente siglo, el neoliberalismo comenzó a tomar preponderancia entre las concepciones teóricas de análisis de la economía y su instrumentación a través de la política económica, nutriéndose adicionalmente de las tesis monetaristas, este es el sustento del tatcherismo y de la denominada reaganomics. 

A partir de la crisis de 1982, este modelo económico empezó a instrumentarse en América Latina, se inició la apertura a los mercados internacionales, se dio marcha atrás al proceso de nacionalización y se inició el proceso de desincorporación de las empresas paraestatales, y donde mayor aplicación tuvo fue en el periodo 1988-1994. 

V. LOS ESTADOS UNIDOS ANTE EL PROCESO DE INTEGRACIÓN EN AMÉRICA LATINA (CASO DE MEXICO).  

A nivel internacional Durante los años ochenta tuvo lugar un proceso de restauración capitalista y redefinición de los espacios económicos internacionales, que aún está en marcha, como expresión de los cambios en todos los ámbitos de la economía mundial

En el plano del comercio internacional, las nuevas estrategias productivas de las empresas transnacionales (ET), se tradujeron en un incremento de las contradicciones entre países.; en tanto las transformaciones e incertidumbres que hoy se viven a nivel global, inciden de manera intensa sobre la economía, la política nacional e internacional y sobre la sociedad en general de cualquier país. 

Se parte del reconocimiento de la pérdida relativa del liderazgo económico de los EUA a escala mundial, lo cual obliga a los formuladores de política estadounidense a diseñar una nueva estrategia para enfrentar los retos que se avecinan, con el objetivo de sostener su posición, en un contexto donde los asuntos económicos adquieren cada vez mayor importancia en las relaciones internacionales. 

Los renovados esfuerzos de EUA en pro de la "continentalización" se evidenciaron con gran fuerza en la década de los ochenta a raíz de la firma de un acuerdo de libre comercio (ALC) con Canadá, en las negociaciones para el establecimiento de un tratado de libre comercio (TLCAN) con México, y en el lanzamiento de la llamada Iniciativa para las Américas. Estos son signos de un aviso, en el corto plazo, de que EUA se ha estado preparando, ante el fortalecimiento del resto de los bloques comerciales y a las incertidumbres en el sistema de comercio internacional. 

El interés de Canadá en la concreción de este proyecto continental no podría en ningún modo perderse de vista. Bastaría sólo mencionar que el decenio de los ochenta enfrentó a este país con una nueva realidad, en tanto se encontraba ante el grave riesgo de ser una de las naciones perdedoras del proceso de reconfiguración geoeconómica del mundo.  

Esta postura de liberalización del comercio en el hemisferio occidental guarda estrecha relación con la preparación de las condiciones estratégicas para ampliar su influencia en la economía mundial ante las tendencias internacionales de agudización de la competencia económica entre bloques regionales y la posibilidad de que se intensifiquen los conflictos comerciales entre éstos. 

El fortalecimiento de la Unión Europea y la creciente y amenazante competitividad de Japón como líder inobjetable en la zona asiática, junto a la escasa eficiencia aún mostrada por la naciente OMC han llevado a EUA a un cambio en su política de comercio exterior y a rediseñar el lugar y papel de América Latina y el Caribe, como espacio natural para la formación de un bloque económico que sirva de contrapartida a la Europa Unificada y al Pacífico Asiático; específicamente al papel de Japón en la región. 

Los EUA necesitan recuperar el espacio económico perdido a escala mundial y fortalecer sus vínculos con zonas donde sus posibilidades de progreso parecen ser más efectivas. Es precisamente el hemisferio occidental la región que le brinda mayor probabilidad a este país de aumentar sus exportaciones, incrementar su competitividad y lograr una mayor presencia de sus empresas transnacionales.  

En esa perspectiva se ubica el interés estadounidense por ampliar un mercado común en América del Norte, que tiene a Canadá y México como principales socios. El TLCAN entre estos tres países sería sólo el primer paso de un objetivo más amplio: el afianzamiento de su dominio en el hemisferio occidental, mediante la creación de una zona hemisférica exenta de restricciones que rebasan el estricto límite comercial. 

Las principales consecuencias de la apertura indiscriminada que hizo México de su mercado ante Estados Unidos y Canadá pueden vislumbrarse ya, es decir, que la entrada sin ningún obstáculo de la inversión extranjera, sobre todo la de corto plazo, aceleró la crisis mexicana que se desató en diciembre de 1994, y cuyos resultados se manifestaron en 1995, con la crisis mas severa de la historia de México. 

En el 95, la economía mexicana decreció 7%, con una inflación oficialmente estimada de 58%, tasa de desempleo superior al 6%, y desempleo encubierto por arriba del 20% según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). 

Los efectos de la aplicación a ultranza del modelo neoliberal han sido desastrosos para América Latina, por ejemplo para el caso de México, su deuda externa es ahora una de las mayores del mundo, cuyo monto aproximado es de 160 mil millones de dólares, con una economía frágilmente estructurada y con el interés estadounidense de apropiarse de lo que aun queda del país como lo es la industria energética, ferrocarriles y electricidad, las presiones son constantes y las acciones para aprovechar solo en su beneficio los acuerdos del TLCAN, son el pan de cada día, en cuanto a los efectos sobre la población, baste mencionar que el salario real en 1998 se encuentra en el nivel mas bajo de las últimas tres décadas, 60% inferior al que se tenía en 1965 y la quinta parte de la población ocupada percibe menos del salario mínimo, al respecto es Leon Bendesky en su libro "México de la euforia al sacrificio" escribe que "el deterioro de los ingresos salariales constituye uno de los indicadores mas fehacientes de los efectos de la crisis económica de larga duración que afecta al país desde principios de los años 80". 

En este marco de referencia México busca de manera prioritaria otras opciones de relaciones comerciales con el mundo, así en el año 96, ha tenido acercamientos más concretos con la Unión Europea, con los países sudamericanos y a partir de los encuentros de Tuxtla Gutiérrez II, el inicio de negociaciones con Centroamérica a fin de ampliar el acuerdo bilateral sobre comercio suscrito con Costa Rica. 

En cuanto al TLCAN, la incorporación del sector agropecuario fue un tema muy polémico en el proceso de negociación y acuerdos, sin embargo la resistencia de las diferentes organizaciones, académicos, sociedad civil, productores y demás, no fueron suficientes para evitar los graves riesgos a que el Estado condujo con la firma del tratado particularmente en las áreas productivas del sector rural más vulnerables como son granos básicos, oleaginosas y productos pecuarios, a cambio de la demanda estadounidense que se limita a café y productos hortofrutícolas. Las diferencias abismales entre la agricultura de México, y la de sus socios comerciales, principalmente la de los Estados Unidos, permite asegurar en un futuro próximo una mayor dependencia alimentaria de México por diferencias en condiciones para la producción desde el punto de vista natural, tecnológico y de políticas de fomento. 

Uno de los rasgos en definitiva muy cuestionable con la firma del tratado es que ningún producto quedó excluido, permaneciendo los márgenes de protección muy por debajo de los negociados en el GATT. Los Estados Unidos y Canadá mantienen una estructura de subsidios mientras que México ya la desmanteló o está en vías de erradicarlos. Según la Ronda Uruguay, México no estaba comprometido a efectuar un gran cambio en la política agrícola y tendría un mayor margen de autonomía en el manejo de su agricultura. Con el TLCAN, México se involucró en una ruta ambiciosa y suicida. Siendo un país sin nivel alguno de competitividad se abrió totalmente y se lanzó a una batalla comercial, sin armas, en un mundo estructurado en torno a la protección y a los subsidios. El caso por ejemplo del maíz y frijol, con plazos a 15 años y con aranceles de 215 y 139 % respectivamente, son dos productos de primera necesidad para la alimentación del pueblo mexicano que ocupan casi la mitad de la superficie total sembrada y que se dedican a su cultivo cerca de 2.5 millones de familias en el campo; es realmente irracional una negociación en estos cultivos que inevitablemente tendrá efectos multiplicadores de manera negativa. Es evidente que por mas esfuerzos que se realicen para incrementar los niveles de productividad, no se vislumbra alcanzar un momento de competitividad al término de la desgravación del arancel. 

En el TLCAN se estableció un programa de desgravación acelerado de los productos agropecuarios que en función de los tipos de agricultura, productores y regiones está teniendo un impacto diferenciado. Dentro del marco de una política de corte neoliberal, también se lleva a cabo un proceso de reforma emprendido en el campo a partir de 1989 donde la presencia del estado ha sido fundamental bajo premisas de intervención y participación muy claras. 

La apertura de las fronteras ha repercutido también de manera significativa en diferentes campos de la economía. En primer lugar porque México redujo enormemente los aranceles para la importación en un plazo extremadamente corto y de manera unilateral, lo que colocó a los productores exportadores norteamericanos en condiciones de mayor ventaja; en segundo, porque la entrada masiva de productos agropecuarios sin ningún control tuvo consecuencias en los precios nacionales presionándolos a la baja. A lo largo y ancho del país se ha manifestado el descontento por esta situación 

El proceso de reestructuración de la economía mexicana a partir de la aplicación del modelo neoliberal, había conseguido una estabilización macroeconómica, la integración de México al TLCAN y la incorporación al club de países ricos OCDE, no obstante los costos habían sido mayúsculos para el grueso de la sociedad, así se había agudizado la polarización de las clases sociales, mientras que un grupo no mayor de 300 familias detentaba todo el poder político y económico, más de 20 millones de mexicanos se encontraban en la pobreza absoluta, lo cual representaba un foco latente para la manifestación del descontento social. 

Ante el proceso de apertura comercial unilateral de México, muchos empresarios están resistiendo la fuerte competencia del exterior, las pequeñas y medianas empresas están siendo desplazadas del propio mercado mexicano. Parte de este capital, todavía en montos insignificantes, se está dirigiendo al extranjero, fundamentalmente hacia Centroamérica y en menor grado hacia Cuba y algunos países sudamericanos.  

Hubert Carton y Héctor Tejera mencionan que la política neoliberal impulsada en la última década, sigue presentando muchas incógnitas y no se ha manifestado de manera generalizada en todas las regiones del país. La política actual ha agudizado la diferenciación social, ha provocado una profunda reorganización de las relaciones sociales y políticas en el campo mexicano. Estiman que de los productores nacionales, el 50 % no tienen capacidad productiva (para los cuales se fomentan limitados programas para mitigar la pobreza), 35 % tienen potencial productivo y sólo el 15 % tienen capacidad productiva. Las elevadas carteras vencidas y la bancarrota de los productores y sólo un puñado de empresarios agrícolas que han podido responder a las exigencias de la modernidad por medio de la concentración de recursos y el empleo intensivo de nuevas tecnologías, son características del modelo neoliberal. 

V. PERPECTIVAS DE DESARROLLO LATINOAMERICANO 

La actual política neoliberal que predomina en América Latina, se explica como la mas idónea dentro de los intereses del capital a escala mundial, implica la acción del capital descarnado, que no se ve sujeto a ningún obstáculo a partir de la desintegración del sistema socialista, que logra su interés de un mayor grado de expoliación de los países subdesarrollados. 

Pero que al mismo tiempo está llegando a su fin como opción para el capitalismo como sistema, ya que los desequilibrios generados en su aplicación, están llevando no solo a un incremento de la resistencia de los pueblos, que se manifiesta en un creciente repudio a las medidas coercitivas ejercidas en prejuicio de la población, sino que al propio tiempo, los mecanismos de mercado están generando fuertes desequilibrios que prefiguran la posibilidad de una crisis mundial que afecte profundamente al sistema económico y social capitalista. Esto resulta tan evidente que son los propios organismos financieros internacionales como el FMI, y los principalkes representantes del capital en los países desarrollados, quienes están planteando nuevos mecanismos de ordenamiento de la economía mundial, bajo esquemas donde se controle de alguna manera la volatibilidad de los capitales, y se redusca el riesgo de acción de la población en contra de la política neoliberal. En última instancia puede decirse que el capital no tiene solución para resolver de fondo las propias contradicciones que genera, mas que en su transformación como sistema económico. 

Pero en otro plano de análisis, los países subdesarrollados, y entre ellos los de América Latina, tienen que buscar formas y mecanismos para defenderse de inmediato ante la expoliación a que se ven sujetos, y la única posibilidad de logrtar una mejor inserción en el mercado mundial, dentro del contexto y los márgenes que posibilita la economía capitalista, es la búsqueda de la integración entre los propios países latinoamericanos, que les permita una defensa de sus intereses mas cohecionada ante los Estados Unidos, y además un mayor poder de negociación ante los otros bloques comerciales, ello implica realizar una valoración histórica que pudiera servir de orientación en el pronóstico de las relaciones económicas entre los países de América Latina a partir de las cuales definir propuestas de acuerdos bilaterales y multilaterales que incidan en un fortalecimiento de los vínculos históricos que han tenido nuestros países. Ello sin lugar a dudas, contribuiría a amortiguar los efectos negativos derivados de las asimetrías entre América Latina y los países desarrollados. 

En el proceso de desarrollo de los países latinoamericanos, se han visto rompimientos, guerras y contradicciones derivadas de las continuas pugnas por el poder, y de la intromisión de intereses externos, las mas de las veces de los estadounidenses, no obstante ello, existen condiciones objetivas que derivan del propio proceso histórico que definen posibilidades reales de una integración que les permita a estos países enfrentar de mejor manera los retos que impone el actual proceso de globalización de cara a un futuro inmediato. 

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